Lo que se ve aunque se oculte
Después de la prueba de embarazo, no sabía qué tan rápido quería llamar al médico. Pasado el momento inicial de felicidad, de mirarnos a los ojos con sorpresa, de imaginar que todo iría bien, comenzaron mis pequeños momentos de pánico. De medir cómo me sentía cada minuto. De entrar al lavabo y mirar que no estuviera manchando, que no hubiera nada que pareciera ir en contra de la famosa prueba de embarazo. Y de alguna manera, decirlo, anunciarlo, era como conjurarlo. Y me daba miedo hacerlo. La foto oficial del sitio de la Uni Al final no pasaron ni siquiera 24 horas. En la consulta del médico - aquí tienes que llamar primero a tu médico general para que te deriven a una comadrona... -, me dijeron que ya podía ir directamente con las comadronas. Llamé y les conté de la prueba. Me preguntaron la fecha de mi última regla y tuve que buscar... habían sido meses de tanto caos. Al final, con un cálculo más o menos aproximado, me dieron cita para finales del mes de noviembre. La idea...